amando-de-ossorioAmando de Ossorio Rodríguez viene al mundo el 6 de abril de 1918 en A Coruña – Galicia (España). Nace en el seno de una familia de clase media-alta. Su padre, llamado también Amando de Ossorio era Delegado de Hacienda y un activo personaje de la escena cultural coruñesa. En 1920 su madre María, da a luz a la que será su única hermana, Isabel. Amando era un niño enfermizo afectado de frecuentes problemas respiratorios por los que la familia se veía obligada a veranear en el campo, para ser más exactos en Ordenes, un pueblo cercano a Santiago de Compostela.

Sus primeros años estuvieron marcados por la proximidad al domicilio paterno del Cine París; justo en frente de su casa se encontraba esta sala regentada por Villar de Franco, un curioso empresario que se resistía a la implantación del cine sonoro. Así, Amando, pudo ver bien entrados los años treinta , grandes clásicos del cine mudo “El hijo del Caid” o las producciones de la Metro con Greta Garbo. En el Cine Savoy, que hubo de cambiarse de nombre por imposiciones franquistas y pasó a llamarse Yavoy (para aprovechar los luminosos), pudo ver sus primeras películas sonoras: musicales de la Metro como “El desfile del amor” de Ernst Lubistch o, lo que es más importante, los grandes clásicos de terror de la Universal como “Dracula” de Tod Browning o “Frankestein” de James Whale, que dejaron una profunda impresión en el joven. La guerra civil pasa por su vida con cierto sigilo, puesto que le declaran inútil por problemas intestinales (¿?) y no ha de marchar al frente. Pierde contacto durante estos años con su amigo y posteriormente genial actor (¡si no lo era ya!) Fernando Rey, que vivía en su misma calle, y en 1937 muere Doña María Rodríguez Lemos, su madre.

Mientras, la vida de Amando sigue los cauces marcados por su progenitor: tras el bachillerato estudia un año de comercio y un año de inglés; el padre observa la devoción de su hijo por eso del cinematógrafo y -francamente- no ve con muy buenos ojos esas tendencias modernas en sus aficiones artísticas. Con apoyo del periodista Enrique Mariñas (padre del también periodista Luís Mariñas y de su hermano, el gacetillero Jesús Mariñas) se dedica por aquel entonces a adaptar obras clasicas de la literatura, para Radio Nacional. En 1942 decide marcharse a Madrid para realizar estudios de periodismo y trabajar en la capital al igual que hacía en A Coruña.

Esta primera estancia en Madrid marcará su vida y le dará un rumbo nuevo. Sus inquietudes cinematográficas se materializan por fin con la realización de dos cortometrajes: “El misterio de la endemoniada” (1942) y “El último carnaval” (1942). Con estos trabajos toma contacto con el productor Pedro de Juan que diez años mas adelante le encargará algunos guiones. La aventura en la capital de España termina tras presentarse a unas oposiciones del Banco Español de Crédito. Es admitido, y de inmediato debe trasladarse a A Coruña donde se inaugura una nueva sucursal.

De vuelta a su ciudad natal, Ossorio se convierte en un referente cultural. Abre cerca da la Calle Estrecha de San Andrés un estudio de fotografía donde pasa todas las tardes después de su monótono trabajo en el banco. Allí organiza animadas tertulias a las que asisten -entre otros- el escritor Mariano Tudela, los pintores Laxeiro y Urbano Lugris, el pianista Rafael Sebastia, o personajes de relevancia en el mundo cultural de la ciudad como Julio Ponte, María Victoria Fernández de España, Mariano García Patiño o Alvaro Cebreiro. Colabora en La Voz de Galicia y sigue con su labor en Radio Nacional, realizando ahora un programa semanal llamado “La Provincia” donde el distrito provincial es comentado desde distintas perspectivas: pintores, arquitectos, escritores o políticos son sus principales invitados. La vida de Ossorio no era precisamente aburrida pero sus aspiraciones artísticas no se colman en la ciudad herculina, en 1949 la abandona, y en esta ocasión definitivamente, para instalarse en Madrid.

En la capital, vuelve a ponerse en contacto con el mundo cinematográfico, aunque el principal objetivo del futuro director de “El buque maldito” sea integrarse en su vida cultural, y para ello utiliza curiosas tácticas de promoción personal, como la empleada en el Café Gijón, corazón palpitante de tertulias intelectuales de posguerra, en donde pagando una pequeña cantidad al camarero (gallego, ¡como no!), éste vociferaba su nombre por todo el local “Señor Amando de Ossorio, al teléfono”, lo que le convirtió en un personaje famoso durante algunos años, aunque solo fuera de oidas. Sus inquietudes plásticas toman cuerpo en las clases recibidas por el pintor Eduardo Chicharro hijo. En el estudio de este artista llegará -además de pintar- incluso a vivir. El teatro es otra de sus grandes pasiones, asiste por aquellos años a estrenos tan sonados como el de “Historia de una escalera” de Buero Vallejo. Sigue colaborando en Radio Nacional de España en Madrid donde realiza guiones y pequeñas intervenciones, hasta que es contratado y entra en su cuadro de personal el 1 de enero de 1951. Otra fuente importante de ingresos para su economía será la publicidad; entre 1956 y 1960, trabaja como realizador de la recién creada Movierecord, donde se producen reportajes para proyectar en salas de cine, por los que Ossorio además de una cantidad fija, cobra cinco pesetas por metro de película aceptada por el cliente.

A principios de los años cincuenta retoma los contactos que desde sus primeros cortometrajes había tenido con el productor Pedro de Juan. Ahora, éste le encarga un guión para la nueva película de Antonio Román, que finalmente se titulará “Ultimo día” (1952). Amando de Ossorio reniega de la mayoría de guiones en los que interviene en este periodo porque sus ideas son desvirtuadas, transformadas por los directores, que finalmente y en muchos casos, ni lo acreditan: “Bajo el cielo de España” (1952), “Cabaret” (1952), “La ciudad de los sueños” (1954) o “El ejercito blanco” (1959), son algunos de los títulos donde colabora. Estas amargas experiencias como guionista y sus irrefrenables impulsos por crear imagenes, le hacen tomar la decisión de ponerse de nuevo tras la cámara. En 1950 dirige, antes de entrar en la Escuela Oficial de Cine, el mediometraje “Noche de embrujo”. No terminará sus estudios en dicho centro ya que su actividad profesional se lo impide. A diferencia de muchos compañeros aspirantes a cineastas, Ossorio lleva una actividad endiablada entre su trabajo en Radio Nacional, la publicidad y sus muchas colaboraciones en guiones.

“Bandera Negra” (1956) es su primer largometraje, y marcará un punto de inflexión en su vida profesional. Los problemas con la censura de la época, que impiden el estreno del film, hunden a Ossorio en unos años de ostracismo cinematográfico, a pesar de esto su actividad no se detiene. Sigue en contacto con la vida bohemia del Madrid de los años cincuenta, participa en diversas tertulias entre las que se encuentran las del Café Gijón encabezada por Buero Vallejo, el Club América, o las del Café Estoril a donde asistían las gentes del cine, ya que el local pertenecía al hermano de Cesáreo González, amo de Suevia Films.

En 1962 contrae matrimonio con María Luisa Pelegrín, una Cartaginesa que había conocido en Radio Nacional. María Luisa trabaja en la emisión para América del canal y pasará la mayor parte de su vida laboral como encargada del archivo musical de la emisora. Ossorio vuelve a probar suerte en el mundo del cine, y como resultado de intentar conseguir financiación para su proyecto personal más inmediato, acabará realizando un western de coproducción, “La tumba del pistolero” (1964). Lleva a cabo mientras tanto varios filmes de encargo, hasta que logra por fin realizar el film que durante tantos años había permanecido en un cajón: “Malenka” (1968). En julio de 1971 alguna mente privilegiada decide trasladar a Ossorio de Radio Nacional al NO-DO, un puesto para el que resultaba estar mucho más dotado. Este traslado le permite mayor libertad de horarios para poder rodar sus películas, es precisamente en esta época cuando realizará la mayor parte de sus obras, y las de principal interés. Son estos, años de gran actividad, entre 1971 y 1976 elabora ocho films, entre los que se encuentran las cuatro entregas templarias: “La noche del terror ciego”, “El ataque de los muertos sin ojos”, “El buque maldito” y “La noche de las gaviotas” y otras tres películas de terror: “Las garras de Lorelei”, “La noche de los brujos” y “La endemoniada”. Es el boom del terror en España (tiempos gloriosos para muchos aficionados al genero, de todas las nacionalidades) en los que Ossorio no tendrá dificultades para realizar sus proyectos. El Coruñés no era ese tipo de cineasta que perseguía a los productores, sus ingresos paralelos le permitían vivir sin la ansiedad de estar a la espera de que sonara el teléfono, y subsistía más o menos tranquilo dentro de la industria del cine español de la época. Esta situación personal nos da la clave de la súbita parada en su producción a partir de 1976, cuando los productos de terror son sustituidos por los de destape y las comedias hijas bastardas del Landismo . El director de “Las garras de Lorelei” ya está encuadrado en el género fantasterrorífico de por vida, y no hará ningún esfuerzo por entrar en la nueva dinámica del cine español predemocrático. Una sola película, “Pasión prohibida” (1980) protagonizada por el mito erótico de la época Susana Estrada, consta como único coqueteo de Ossorio con las corrientes del Cine”S” (a diferencia de un coetaneo suyo, como es Jesus Franco “Tio Jess”, que cultivó el Soft-Core prolíficamente y sin pudor alguno, con resultados como mínimo … escalofriantes), radicando el único interés del director para realizar este producto en el hecho de que los exteriores estaban localizados en un pueblo del noroeste penínsular llamado Camariñas, ubicado en Galicia, su tierra natal.

Aquí terminaría la filmografía de Ossorio sino fuera por una llamada del controvertido productor José Frade, que se encontraba preparando con Estados Unidos una coproducción de “terror” (en todos los sentidos), y necesitaba un argumento. Ossorio se lo proporcionó. El director de “Malenka” se encontraba retirado ya de TVE, a donde lo habían trasladado en diciembre de 1980 tras la desaparición del NO-DO. Finalmente, Frade consiguió montar su producción a partir del guión de “Serpiente de Mar” (1984) escrito por el propio Ossorio, el cual asume también la dirección con 67 años a la espalda, seducido en parte seguramente – y de nuevo- por volver a la tierra que le vio nacer, donde realizará la que va a ser su última (y fallida!) obra. En propias palabras de Ossorio, “¡La Serpiente de Mar … me mató!”. La largas sesiones de rodaje y lo complicado en la ejecución de algunos planos acabaron con su salud. Poco antes de terminar su labor como director, sufrió un ataque al corazón, y poco tiempo después y debido a las condiciones de humedad que se padecieron durante la producción, comenzó a sufrir una artritis.

En los últimos años, Amando de Ossorio vivió en su casa de Madrid, rodeado de recuerdos de sus películas, acompañado por María Luisa, su mujer, y trabajando -todavía- en guiones que ya nunca podrá rodar. El director moría en enero del 2001.

En una sociedad como la actual, dominada por los intereses económicos más antropófagos, Amando de Ossorio puso siempre, por encima del dinero y la fama, la ilusión y la pasión por el arte cinematográfico, una ilusión llena -quizás- de inocencia, entusiasmo y un sentido muy particular de entender el cine (que lo convierten en único, hasta el extremo de haber sido reivindicado por autores tan reputados como el mismísimo John Carpenter “La Niebla”); sentido éste que intentamos preservar y homenajear desde esta pagina web .

Gracias, Amando de Ossorio

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here